REYBRUJA convirtió Matienzo en una fiesta de rock, pogo y comunidad

El pasado viernes 8 de mayo, REYBRUJA volvió a demostrar por qué se está consolidando como una de las bandas con más aguante y conexión real con su público. En una noche cargada de energía en Matienzo, el grupo dio un show de una hora y media donde el rock se vivió como tiene que vivirse, transpirado, descontrolado y completamente compartido

La piel de gallina apareció desde el minuto cero con el himno argentino abriendo la noche, la banda salió al escenario entre gritos y una energía que ya anticipaba que se venia el descontrol.

Durante el show presentaron dos canciones inéditas de lo que será su próximo álbum. Según contó Enzo, vocalista de la banda, se encerraron “como manijas” todo febrero en el estudio y llegaron a grabar nada menos que 36 temas. Aunque adelantaron que este año podrían salir algunos adelantos, el disco completo recién vería la luz el próximo año. Una noticia que nos deja a todos igual de manija que ellos.

Pero si algo caracteriza a REYBRUJA es que cada recital suyo se transforma en una fiesta de principio a fin. Como ellos mismos dicen: “GUSTAR Y OFENDER, ESO ES EL ROCK AND ROLL”. Y no es solo una frase para remera negra con letras blancas, en sus shows se vive de verdad.

Entre tema y tema, Enzo agradecía constantemente al público con su ya clásico “MIAMORRR”, todavía sorprendido por la respuesta de la gente incluso después de haber pasado por Lollapalooza Argentina este año. Aunque sinceramente, viendo lo que pasó en Matienzo, no debería sorprenderles tanto el público cantó absolutamente todas las canciones. Y cuando digo todos, hablo de todos. Hasta nosotros los fotógrafos terminamos pogueando y cantando todas las canciones con cámara en mano porque era imposible quedarse quietos.

El ida y vuelta con la gente fue constante y genuino. Hubo pogo, gente volando por todos lados y ese ritual tan propio de la banda donde chicos del público tienen la confianza de subir al escenario para abrazarlos y cantar junto a ellos. No importa el tamaño del lugar ni la cantidad de gente REYBRUJA logra que cada fecha se sienta cercana, caótica y real.

Y como si faltara coronar la noche, en los últimos temas Enzo se tiró arriba del público y empezó a empapar a todos con cerveza. Honestamente, difícil encontrar una mejor manera de cerrar semejante ritual colectivo.

Hay una comunidad que no para de crecer y consolidarse alrededor de la banda. Y nosotros, que los venimos bancando desde hace más de un año, seguimos convencidos de que esto recién empieza. Porque una vez más, los chicos de REYBRUJA dejaron claro que el rock no solo lo cantan sino que es su idioma. Y acá vamos a estar, bancándolos hasta el final.

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